| Colegio de Pómape enseña modernas técnicas de agricultura |
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MENORES SON CAPACITADOS EN RIEGO TECNIFICADO Y MANEJO DE CULTIVOS DE ALTA RENTABILIDADEl ingeniero Jose Segura (Cipdes) afirma que los campesinos no se atreven a probar otro cultivo hasta que no se demuestra que funciona y el 90% de los alumnos del colegio "Centro Piloto de Educación a Distancia" de Pómape, en el norte de Perú, son hijos de agricultores, lo mismo se espera de ellos. Por ello esta escuela tiene un cultivo uva con riego tecnificado y una parcela de experimentación financiada por el Gobierno de La Rioja, el Ayuntamiento de Logroño y Ayuda en Acción, gestionada por la ONG Cipdes.
El colegio fue diseñado como una experiencia piloto en la que el aprendizaje estaría centrado en torno a la agricultura: describir los paisajes y la naturaleza para aprender comunicación, a medir las áreas de los terrenos y las longitudes entre las semillas para conocer las matemáticas, o las ciencias ambientales para distinguir los ciclos de siembra y cosecha que le corresponde a cada cultivo. Rodeando la cancha deportiva, se creado un biohuerto que les permite poner en práctica los conocimientos aprendidos a escasos metros, en las aulas. El biohuerto funciona como un centro de experimentación para los niños y para los padres, que ayudan con el material, las semillas y a veces la mano de obra. "El guano le da a la planta energía para poder crecer", explica, Julia de 13 años, señalando un montón de tierra de donde pronto crecerá hierba. "Me parece muy bonito lo que nos enseñan, agradezco a mis tutores, me gusta mucho cultivar. En mi casa cultivo más las plantas frutales: nísperos, plátanos, uvas, lúcula y... la fresa". "Es un colegio donde hay una flexibilidad, porque sabemos que, como hijos de agricultores, hay bastantes trabajos en las casas que tienen que realizar ellos. No podemos ser rígidos en controlar la asistencia, pero eso no significa que ellos van a descuidarse del estudio, ya saben lo que tienen que hacer", cuenta Julio Manaya Calderón, director de la escuela. "Mira", señala Julio. Es la hora del recreo y uno de los alumnos se va del colegio. "En el recreo va a mudar sus vacas y regresa para empezar la siguiente clase". Han logrado la autonomía de sus 70 alumnos, cuenta. "No nos encargamos de dictar clase, sino que en la medida de lo posible lo que hacemos es orientar al alumno para que ellos puedan construir su aprendizaje". El 97% de los que empiezan, terminan la escuela. Cuando comenzó a impartirse la secundaria en esta escuela el número de mujeres superó al de varones. Los niños tienen que ir solos al colegio en muchas ocasiones, por caminos y a los lados de la carretera y los padres protegían a las niñas de esa distancia. Ahora son las mujeres las que lideran algunos procesos y están más activas, señala. Julio llegó en 2004. "No me creerá de que encontré aulas prefabricadas con cartón, con triplay, calamina... y en la época de frío teníamos que poner plásticos, y en la época de zancudo era terrible ahí". El huerto de la vida Julio (director del plantel) recuerda "un congresista llegó por acá a felicitarnos, pero había entendido que el ministerio había hecho esto y felicitó al gobierno", (se ríe). Cuando se enteró de que era el colegio el que había emprendido la iniciativa de la mano de la ONG Cipdes y con la financiación de Ayuda en Acción y el Gobierno de La Rioja, el congresista publicó un documento para que esta experiencia pudiera ser replicada en otros colegios. La escasez de agua condujo a los padres a preocuparse por buscar otros cultivos y otras formas de producir más rentables. Dos ingenieros asesoran a padres, profesores y alumnos sobre la colocación de tecnología punta con riego tecnificado y los cultivos especializados. "Queremos poner los cultivos alternativos también como una opción para que puedan incidir y transformar el agro, porque la tendencia en Lambayeque son los cultivos de agroexportación, y eso es lo que le va a dar un crecimiento sostenible, se trata de buscar también cómo generar oportunidades a los pequeños campesinos para acceder a las ventajas comerciales de este mundo globalizado", explica el ingeniero José Segura. Hace tres años no existía el cultivo de uva en Lambayeque, ahora hay una empresa que tiene 300 hectáreas. Pómape no queda atrás y ha comenzado a plantar vides. "Echarle agua para que no se sequen las hojas, ver si no tiene gusanos, si no tiene plaga para protegerlas y que no sean atacadas", explica Misael, de 15 años, responsable del sistema de riego. "Llegamos a una conclusión, a veces discutimos papá e hijo y a veces por la experiencia que han ganado en el centro educativo, el hijo tiene la razón porque ahí están con un ingeniero agrónomo que les da otra mentalidad y esto nosotros no lo hemos podido probar", cuenta Nemesio Pifil Sánchez, padres de dos ex alumnos y uno de los promotores del biohuerto. "Viendo cómo la calidad del producto que da aquí, no sólo yo, todos los padres de familia que ven que es rentable podemos sembrar también nosotros". POR I. LARRAZ Imágenes: |
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